Acabo de escribirle a Celeste convencido de mi necesidad de no dedicar tanto tiempo a algo. Todo sería más fácil. Probablemente haría muchas más cosas y mi vida sería más intensa.
Pero desde el otro lado, desde el vaho tras la ventana junto al sofá, uno es capaz de ponerse en múltiples situaciones sin salir de casa. Esperando precisamente el momento oportuno, ése momento que has estado mascando en soledad.
Al final es más como decía R. Frank, intersticial. Cuando llega la hora de salir, nada es cómo imaginaste, es mucho mejor y te das cuenta de que lo mejor es improvisar en la digestión.


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